Seamos claros: Roma es increíble, sí. Es un museo al aire libre y todo lo que tú quieras. Pero también es el sitio donde es más fácil que te tomen el pelo de toda Europa.
Si te descuidas dos segundos, te cobran 8 euros por una botella de agua y te sirven una pizza recalentada que parece una galleta con tomate. A mí me pasó la primera vez —pagué la novatada como un campeón— y prometí que no me volvería a pasar. Aquí van las claves para sobrevivir gastronómicamente al caos sin vender un órgano.
📍 El impuesto silencioso: Ojo con el \
Esto no te lo suelen contar hasta que te llega la cuenta. En Italia existe el Coperto. Básicamente te cobran por sentarte, por el mantel y los cubiertos. Suele ser entre 1€ y 3€ por persona.
💡 Consejo de Jorge: Mira siempre la letra pequeña del menú en la entrada. Si pone
💡 Huye de las fotos: Si el menú tiene fotos de los platos en un cartel gigante fuera, es una trampa mortal para guiris.
💡 La Carbonara sin nata: Si ves que la carbonara lleva nata, corre en dirección opuesta. Es un insulto a la cultura romana.
💡 Agua de fuente: Usa la app
🚨 Guárdalo antes de volar
- Huye de las fotos: Si el menú tiene fotos de los platos en un cartel gigante fuera, es una trampa mortal para guiris.
- La Carbonara sin nata: Si ves que la carbonara lleva nata, corre en dirección opuesta. Es un insulto a la cultura romana.
- Agua de fuente: Usa la app
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